Qué pena vive aquí en mi interior, una pena
tan profunda que no logro describirla con precisión,
esa pena me consume y se extiende a cada rincón de mi cuerpo, esta pena que me hizo encontrar el sentido
a las canciones de desamor que antes escuchaba
y simplemente eran una canción más.
Pero gracias a esta pena ahora cada estrofa
de estas canciones penetran mi ser y logran darme
más pena a mí, ya de por sí triste alma,
para esta pena aun no encuentro un remedio,
lo he buscado y he pensado en ello,
quizás la venganza me ayude,
pero en mi ser sé que no resolverá nada.
Entonces intento olvidar y continuar mi vida
leer unos párrafos de aliento, que explican
cómo uno debe tratar de perdonar y olvidar
pero que no pasan a ser más que simples letras en un papel, ya que el olvido no es posible entre tanta pena.
Los minutos me encierran, el día me atrapa
y siento que un día es una prisión que me retiene
y me tortura con cada pensamiento que pasa por mi mente,
no entiendo el porqué de las cosas, paso el día buscándole una repuesta a esta situación, pienso y vuelvo a pensar
en cómo pude dejar de ver y de escuchar.
Vivía pero no era parte de mi vida, respiraba, sí,
pero no era consiente de mi respiración,
miraba pero no lograba ver la verdad
que se escondía bajo mi velo de indiferencia,
es ahora que gracias a esta pena logro abrir mi alma
y mis sentidos y darme cuenta que yo también vivo
en esta tierra de mortales, en esta tierra de imperfecciones
una tierra en la que todos deberemos de vivir una pena,
que deberemos vivir sabiendo que el sufrimiento vendrá
a nosotros y se instalara en nuestra alma y la hará madurar,
abrirse a la realidad del mundo en el que nos tocó vivir
pero que decidimos hacerlo tormentoso y banal
una tierra de pena.
Colaboración de Slaterq
Costa Rica
